Noche de luna llena: el perro que se convirtió en monstruo

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Noche de luna llena: el perro que se convirtió en monstruo

Era una noche oscura y fría. Un perro callejero, hambriento y sucio, vagaba por las calles en busca de algo que comer. Se detuvo frente a una casa vieja, donde vio una luz tenue en una de las ventanas. El perro se acercó con curiosidad, olfateando el aire. Percibió un olor a carne podrida y sangre. Se le hizo agua la boca.

El perro entró por una puerta entreabierta y se dirigió hacia el origen del olor. En el pasillo, vio una escalera que conducía al sótano. Bajó con cautela, siguiendo el rastro. Al llegar al final de la escalera, se encontró con una escena macabra: un hombre yacía en el suelo, despedazado y mutilado. Junto a él, había un perro negro, de aspecto feroz y ojos rojos. El perro negro levantó la cabeza y miró al perro callejero con una sonrisa maliciosa.

  • ¿Qué haces aquí? -le preguntó con una voz rasposa.
  • Yo… yo solo buscaba algo que comer -respondió el perro callejero, temblando de miedo.
  • Pues has venido al lugar equivocado -dijo el perro negro-. Este es mi territorio, y nadie me quita lo que es mío.
  • Lo siento, no sabía… -se disculpó el perro callejero, retrocediendo.
  • No te preocupes, no te voy a matar -dijo el perro negro-. Te voy a hacer algo peor.

El perro negro se abalanzó sobre el perro callejero y le mordió el cuello. El perro callejero sintió un dolor insoportable y un calor que le recorrió todo el cuerpo. Gritó de agonía, el ruido llenó cada rincón de la casa. El perro negro soltó su presa y se alejó.

  • Ahora eres uno de los míos -dijo-. Un perro maldito, condenado a matar y a sufrir por toda la eternidad.

El perro callejero se quedó en el suelo, sin fuerzas para moverse. Miró al hombre muerto y sintió un hambre voraz. Se arrastró hacia él y empezó a devorarlo. Mientras lo hacía, se dio cuenta de que el hombre era su antiguo dueño, al que había perdido hace años. Pero ya no le importaba nada. Solo le importaba saciar su hambre.

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